
La aeronave, precintada en su día por la Guardia Civil, quedó bloqueada en las instalaciones tras el cese de actividad de la compañía. El proceso sigue la vía legal prevista para aeronaves abandonadas: tras un año sin reclamación del propietario se declara el abandono y se ofrece a instituciones educativas o culturales del sector antes de la subasta definitiva, fase en la que se encuentra ahora el avión.