
Según el entrenador Richi Tapia, fue la temporada más difícil de la historia reciente de la entidad extremeña, marcada por la falta de presupuesto e incertidumbre. Aun así, el equipo terminó octavo en la clasificación.
Ahora afronta su segunda temporada seguida en Tercera Federación con una plantilla renovada y el objetivo de pelear por el ascenso directo, entre los favoritos de la categoría.