
Un juzgado de Manchester liquidó la fundación al carecer de activos para pagar sus deudas, después de que el buque dejara de navegar en 2019. Salió a subasta sin éxito -incluida una oferta de 375.000 libras nunca formalizada- hasta que la organización Good Pirates, liderada por el capitán Locky Maclean, lo adquirió para rehabilitarlo con fines humanitarios y de formación náutica, y ahora busca apoyo técnico en astilleros gallegos.